La Tarjetita

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¡Bienvenidos todos! a este espacio que me ha facilitado Play Optima para generar un contenido un poco distinto y donde espero poder leer también sus historias en comentarios, no tengo duda que mis anécdotas le harán eco a varios, porque les sucedió algo similar o porque les sirva para que ojalá no les pase. ¡Reír, reflexionar, aprender, liberarse, prevenir! Son varias las formas y los objetivos que espero se reúnan en mis letras y las suyas.

Bien, acá vamos

Esta historia se remonta al año 2001, primer año de Universidad… una etapa de la vida donde nos cae de golpe el peso de ser responsables y adultos para muchas cosas, pero la verdad… ¿Cuántos estamos preparados?

Yo, definitivamente no. “No les voy a contar acá” que de los 8 ramos que tenía en Arquitectura, elegí meticulosamente los 4 que eran necesarios para no perder la carrera, solo me enfoqué en obtener los créditos necesarios para poder seguir estudiando el otro año (echándome el primer año). Y así fue, aprobé esos 4 ramos necesarios y a los otros 4 no fui en todo el año, o creo que alguna vez fui de aburrido y los profesores no sabían quién era 😝

En fin, mis peripecias académicas las puedo detallar algún día más adelante, por ahora vamos al tema que a todos (o a la mayoría que lee acá) nos involucra, el juego.

El verano previo al inicio en la Universidad, me trajo un bonito amor de verano que se prolongó por bastante más tiempo, ella de Llanquihue, yo de Chillán, ella entrando a la Universidad Austral en Valdivia y yo a la Universidad de Concepción, en Concepción, ambos a primer año. ¿Y qué tiene que ver esto con el juego?🤔 Bueno, calma calma…

¿Han tenido relaciones a distancia? Amor de lejos, amor de 4… o al menos de 3, en mi caso…era de 3 y solo dejaré esta foto para que entiendan mi participación 🥲 (que tire la primera piedra al que no se lo han cagado)

En fin, esa es harina de otro costal.

Me fui a Concepción a estudiar y desde esa ciudad hasta Llanquihue, son unas 8 horas en Bus, “por suerte” para ir a verla siempre hacía una escala en el camino, me iba hasta Temuco donde vivía mi Papá, me quedaba un día en su casa, y al otro día el me iba a dejar al terminal para continuar hasta Puerto Varas (que está al lado de Llanquihue prácticamente). Ya lo había hecho varias veces y cada vez que mi viejo me acompañaba al terminal, mi esperanza de que me diera sus 20 luquitas clásicas pal viaje, estaba latente, nunca me fallaba mi viejito que se preocupaba de que no fuera tan corto a ver a mi polola, si uno como estudiante normalmente anda pato.

Esa vez…la de esta historia, el Bus estaba por partir y cuando nos vamos a despedir mi papá abre su billetera y me dice: “¡Chucha! No tengo efectivo”, a lo que rápidamente reaccionó y me pasó su tarjeta de Débito diciéndome “Gasta 20, hasta 30 lucas hijo”💸… la recibí y le dije “No te preocupes papito, así será” (las weas, diría Otakin).

Por eso a esta anécdota (cagazo) la titulé “La Tarjetita”…. Ahí iba yo, con la cuenta bancaria de mi papá en mis manos, rumbo al Sur.

Llegué a Puerto Varas y pasamos el día con mi polola haciendo distintas cosas, ¿Por qué ahí y no en Llanquihue? Podría ser porque hay más cosas para hacer, pero el motivo real era que “mi suegra” de ese entonces, no me pasaba, no le gustaba la relación, así que no era bienvenido en su casa. (otras veces nos veíamos en Valdivia, pero esta vez ella había ido a su casa en fin de semana largo)

La dejé en la micro tipo 9 de la noche para que se fuera a Llanquihue y me dispuse a irme al hostal donde me quedaba a dormir, no sin antes dar una vuelta por la costanera y luego pasar frente a este bonito edificio que podrán ver en la foto:

El pintoresco Casino de Puerto Varas🎰, lo miré, lo pensé….pero dije, “No, no lo hagas John” (supongo que han visto Rambo). Así que como buen y responsable joven me fui al hostal.

Me metí a la pieza, me tiré a la cama y empezó a pasar muy lento el tiempo, en aquel entonces los celulares con suerte tenían el juego de “Snake”. No había mucho para entretenerse la verdad y pasó lo evidente en mi mente “Ya…voy pero un ratito nomás y máximo me gasto 10 luquitas”.

Así que me fui al Casino, antes no había entrado por la sencilla razón de que las veces anteriores que había ido, no tenía ninguna opción de más plata salvo el efectivo que llevaba y si me lo gastaba, me jodía al 100%.

Ahora era distinto, mi viejo me había dado ese rango de 10 lucas extra para poder ocupar de la tarjeta y fue justamente el dinero que pensé gastar.

Entré al Casino, me di unas vueltas y para que tengan contexto, este jovencito de 18 años ya había estado asistiendo al Teletrak🐎desde hace algunos años por lo que las carreras me gustaban mucho ¿Por qué lo menciono? Porque entre esas vueltas que di, de repente frente a mis ojos apareció esta maravilla:

La Royal Ascot, una máquina que emulaba las carreras de caballos, la vi e inmediatamente supe que ese sería mi lugar en el Casino.

Fui a la caja a comprar “Fichas o monedas”, pues en ese tiempo se jugaba así, le metías ese elemento metálico a las máquinas y cuando ganabas, te caían las monedas de vuelta hacia una bandeja en la parte inferior de cada máquina. Cada persona podía andar con un “vaso o balde” para colocar las monedas y la meta o “soñadora” de cada quién ahí, era llenar ese balde o varios baldes.

Cambié las 10 lucas, jugué un rato, y las perdí. Ahí se acababa el juego según el plan original, pero aquí entra uno de los problemas más grande de quienes apostamos “JUGAR POR RECUPERAR”❌, cuando hacemos eso, casi siempre traspasamos los límites de lo que podemos permitirnos gastar, y claramente en esta historia, yo estaba pasando el límite de una.

Fui a cambiar 10 lucas más, las perdí, y luego fui a cambiar 10 lucas más…ósea, me estaba gastando el primer día todo lo que me podía gastar a palabras de mi viejo. En esa tercera vez que cambié 10 lucas, vino la suerte y comencé a ganar, de hecho nunca olvidaré que se sentó al lado mío un caballero y comenzamos a jugar lo mismo, mientras hablábamos y el me comentaba que tenía un hostal frente a la costanera, al cuál de hecho me dejo invitado para la próxima vez que fuera.

Celebramos varios aciertos juntos durante buenas horas de juego, logré llenar un balde de monedas y esa noche terminé con ganancias, sintiéndome absolutamente ganador, recuperé los 30 mil y gané como 50 mil adicionales💰, tipo 4AM me fui al hostal. (ganar «recuperando» es de lo peor que nos puede pasar, pues luego pensamos que la podemos hacer una y otra vez y la realidad es que la mayoría de las veces siguiente perderemos mucho más)

Jornada siguiente, todo el día con mi polola haciendo unas 8 veces el amor como era normal para mi en esos tiempos (saaaaa, aonde la viste Tío Polla 😅), la juventud y los meses sin verse hacían lo suyo, pero obviamente estoy exagerando, aunque no tanto🫣(uno tiene necesidades que cubrir pa los meses siguientes)

Volviendo a lo importante, obviamente repetí la ida al Casino solo que esta vez con dinero a favor, me fui inmediatamente luego de irla dejar a la micro.

No me interesaba jugar ninguna otra máquina, así que me dirigí de una a la Royal Ascot y empecé a jugar. Esa noche perdí todo lo que había ganado, las 30 lucas que había sacado de la cuenta de mi viejo y 20 más. Osea ya llevaba gastadas 50 lucas de su tarjeta y me quedaban todavía 2 días allá.

Para que decir que me fui a dormir inquieto, aunque pensaba “Me estoy gastando 20 lucas más de lo que me dijo, tampoco es tan grave”.

Día 3 allá, fuimos con mi polola a Llanquihue a casarnos ¿WTF?, todavía me da risa recordar esto pero mi polola tenía un tío Cura (o alguien que se hizo pasar como tal) y me llevó a su casa donde nos hizo como una ceremonia simbólica de matrimonio , supongo que no valió jajaja.. (igual no le cuenten a mi señora)

Ya entrando la noche nos despedimos porque a la mañana siguiente me iba de vuelta y no nos podríamos ver porque la mamá la iría a dejar temprano a Valdivia.

Ya saben que hice, me fui al Casino una vez más, a la misma máquina, me encontré al caballero de nuevo y dije “Bien, el me da suerte”. Bueno, me dio tanta suerte que me gasté 130.000 más totalizando 180 lucas de la tarjeta de mi papá que obviamente estaban muy lejos de lo que me podía gastar.

En esos tiempos no llegaban notificaciones a los correos como hoy cuando haces un retiro o gastas plata con la tarjeta, así que mi viejo no sabía nada (de lo contrario me habría llamado).

Me fui al hostal esa noche y dormí muy poco, no sabía que hacer, ya había decidido que seguir intentando recuperar en el Casino no iba a ser la solución y tampoco habría otra, macheteando en la calle no me haría 180 mil y tampoco había tiempo como para trabajar en algo que me generase ese dinero en pocas horas. Asumamos por lo demás que a la actualidad, esas 180 lucas equivalen a unos 500 mil, para que dimensionen la cagaita.

A la mañana siguiente me fui del hostal y no fui capaz de tomar el bus, me fui a una banca frente al lago y me pasé unas horas pensando que hacer.

Mi conclusión fue: “Necesito hablar a solas esto con mi papá”, no quería llegar a su casa en Temuco donde estaba su señora y que ella se pudiese involucrar de alguna manera en el tema.

¿Qué hice? Llamé a mi papá y le dije que me sentía muy enfermo, con mareos y vómitos, por lo cuál no había tomado el Bus y no me sentía en condiciones de comprar otro pasaje para uno más tarde porque podía dejar la cagada en el Bus, entonces le dije “Por favor ven a buscarme a Puerto Varas”. De inicio mi papá me dijo que no, pero le insistí y al final accedió, me dijo “Llegaré allá en unas 4 o 5 horas”

Mientras el tiempo transcurría y sabía que cada vez mi papá estaba más cerca de llegar, yo trataba de cranear la mejor forma de poder explicarle la situación, pensé en hacer una larga introducción, cargando una parte de lo gastado a invitaciones a la polola a comer, pasajes a Llaquihue (que no valían nada xD) y otras cosas que ya no recuerdo. Además de admitir otra parte, pero menor, perdida en Casino.

Mi viejo llegó en la tarde y yo lo estaba esperando ahí en la costanera. Estacionó el auto y me hizo señas para que subiera, me senté en el asiento del copiloto y lo miré así:

Esta imagen que encontré creo que es muy real para la representación del momento🤣.

Bueno, lo miré con esa misma cara después de saludarlo y le digo, mira papá lo que pasa es que… a lo que me interrumpe y me dice:

“¿CUÁNTO TE GASTASTE CONCHEEEETUUUMARE?”

Mi cerebro se bloqueó y quedé pálido, porque todo lo que había pensado en decirle se había ido a la mierda o al menos, me lo desarticuló con lo que me dijo, me quedé callado y el empezó a hablar:

¿50? Hice ademán que no, ¿100? Hice ademán que no, ¿150? Nuevamente le insinué que no…

Ahí me dijo “Pero por la chucha weon, que cagada te mandaste, cuánto fue”

Le respondí: “180 papito pero te los voy a pagar” (si claro)

Después de decirle eso, agachó su cabeza, se la tomó, respiró hondo y me dijo: “Ya, ¿no has comido nada cierto? Le confirmé que no…

Me dijo “Ya, vamos a comer algo y nos vamos pa la casa”

Yo me puse a llorar y le pedí perdón, en ese momento no lloré tanto por el cagazo, lloré más porque me pareció increíble su acción y reacción donde aun con la cagada lo que más le importó en ese momento fue mi bienestar…

Que puedo decir amigos… a pesar de que no vivo con mi papá desde los 4 años, ha sido un padre excepcional a lo largo de mi vida y esa vez me lo demostró una vez más.

Fuimos a comer, conversamos poco del tema, fue un buen momento con él y luego emprendimos viaje a Temuco de vuelta ya de noche, ahí si silencio se tomó gran parte del camino, sin duda después de la emocionalidad del momento anterior, las cabezas de ambos se iban pensando varias cosas.

Llegamos a Temuco, dormí en su casa y a la mañana siguiente me fue a dejar al terminar para volver a Concepción.

Así se va esta primera historia que tiene varias lecciones en su desarrollo, la más importante, no pololeen a distancia y menos con parejas que vivan donde haya Casino 😆…. Jaja, nah…obviamente espero puedan reflexionar sobre los errores que cometí, si les ha pasado, si no les ha pasado (ojalá sirva para que no les pase), hay un poco de todo aquí, de lo malo y también de lo bueno, podrán sacar sus propias conclusiones.

Mi búsqueda acá es contarles experiencias de una vida con hartas caídas y errores, algunos la tomarán para aprender algo, otras para criticarme quizás, lo último no me importa, pues estoy convencido que hablar esto abiertamente puede servir a muchos, EL JUEGO, LAS APUESTAS, son dañinas si no se manejan con responsabilidad, pero por otro lado, si la cagan, ES PLATA, y nada más, con esto solo quiero decir, se puede salir adelante, se puede corregir, se pueden tomar decisiones para el bienestar, en las que por supuesto esta incluido, ALEJARSE de las apuestas si no eres capaz de controlar el tema.

Los invito a comentar, sus pensamientos o historias, o simplemente si les gustó o no este largo texto, para ver si me animo a hacer más artículos como este.

Un gran abrazo, Tío Jorge.

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